Y te volví a perder, sin saber
siquiera que en realidad me estaba perdiendo a mí misma, a mi compañía, y volví
a despertar en una cama fría, otra vez, pensé que era un sueño, pero solo era
tu recuerdo; aun no entiendo lo que pasa en mí, aun no escribía nada para ti, y
bajo la seña de aquel recuerdo te volviste a aparecer dentro de mí. Cierras los
ojos esperando sacar el recuerdo pero solo lo haces más grande y cada vez más
profundo.
Quiero reencarnar, escribirle a
Alicia todas las mañanas para alcanzar el alba, que se apaguen los miedos y que
reviva la inocencia desesperada, que hay momentos en los que quisiera gritarle
a mis recuerdos que se vayan, porque no puedo más con ellos, pero siguen aquí,
más aferrados a mi soledad.
Tienes que entender que no puedes
llenar el vacío con pequeños recuerdos, tienes que meterte en tu ser que no es
para ti el momento, que el juguete más preciado es aquel que cuesta tanto y se
disfruta a ratos, un instante y se va; que más hay de eso querida inspiración
que puedes llenar momentos pero el sentimiento no se va.
He esperado tanto tiempo sin
hablar, he esperado tantos instantes y aun no te vas, dime que voy a hacer con mis
sentimientos que se mueven poco a poco y no te pueden sacar, porque aun probando
diferentes sabores sigues ahí, y empiezo a escapar de mi misma, con cada latido
vuelve el dolor y te veo ahí danzante entre personas, mezclando el alcohol
entre besos y mentiras.
Y estoy aquí, a tu lado, sin
siquiera poder tocarte, porque escuchar tu voz se ha vuelto un masoquismo,
porque mirarte por segundos se ha vuelto devastador, un remolino de emociones
con el que apenas y puedo lidiar, y el juego que empezó como un tal vez, se convirtió
en un quizás y derrumbo mi mundo, ahora vuelves por segundos y derrumbas lo que
he podido construir en días; es tan injusto sabes, el lidiar con el sentimiento
si sigues aquí queriéndote ir y estando tan en mí.
Voy a lanzar el recuerdo al
vacío, que Alicia me cobije entre sus memorias ¡Oh dulce y bello tormento!, que
en mi lamento no has hecho más que embrutecerme, que entre sollozos momentos no
has hecho más que lastimar, porque aunque la vida sigue y el momento se va
siempre vuelven los recuerdo, aquellos que debo dejar partir para poder ser, y
aquí termino mi carta la cual jamás leerás, pero quedó plasmada en cada átomo
mío que toco tu cuerpo, tu piel, tus labios, miró tus ojos y alumbro tu ser,
porque aquella primera vez, aunque la borres siempre seguirá en cada trago, en
cada gota, en cada beso.
Mady, Junio 2014.